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domingo, 10 de enero de 2010

Los héroes de cada día


Mucha ceniza…pero más incertidumbre.

Todos y todas con deseos enormes de saber lo que sucedía con el Volcán Turrialba y sus erupciones de ceniza, expectantes, llenos de preguntas y de pronto, ahí están… los héroes de cada día.

Vulcanólogos, geógrafos, técnicos que exponen su vida por nosotros.

Imagino cada paso entre esa grisácea nube de ceniza. El esfuerzo de la escalada, el frío paralizante, la lluvia que impide la visibilidad y el temor de exponerse a un riesgo imposible de medir.

Delante de mis ojos vi varios David frente a un gigantesco Goliat que vociferaba y amenazaba, héroes de la cotidianidad que lejos de amedrentarse se adentraron hasta la propia boca del gigante.

Sentí de inmediato un fuerte deseo de agradecer.

Estos son los héroes de cada día. Los que hacen lo que tienen que hacer, sin esperar un gracias, sin escatimar esfuerzo, como si solamente hicieran su trabajo.

La valentía de estas personas, confrontó mi comodidad. Yo estaba frente a la televisión con un plato de sopita caliente, en pijamas y medias. Ellos poniendo su vida por otros y quizás también por mi.

La confrontación lleva a la reflexión, la reflexión a la acción.

¿Por qué no nos volvemos todos en héroes de cada día?

Quizás estos profesionales en vulcanología no se saben héroes, pero lo son. Usted y yo podemos serlo también.

Usted puede salvar el día de alguien si sonríe, si dice gracias, si ayuda a una persona adulta mayor a subir por escaleras eléctricas, si dibuja una sonrisa en una cara triste e inyecta esperanza a un corazón abatido, si habla menos y escucha más, si critica menos y abraza más.

Heroísmo no es recibir una medalla, eso solo es un posible resultado. Heroísmo es arrojo, valentía, animo, intrepidez, bravura, integridad, sinceridad, hacer lo que la mayoría no quiere hacer.

Atrevámonos a ser héroes de la cotianidad. Hellen Keller dijo una vez que la vida es una aventura atrevida o no es nada. Haga de su próxima actividad un acto heroico. Rompa esa monotonía, salga y sea héroe para la próxima persona que se cruce en su camino.

Hagamos de nuestra vida una acto de entrega, atrevámonos como esos geólogos a ir hasta la boca del gigante, al cráter del coloso turrialbeño y regresar, cansados quizás, pero con la inmensa satisfacción de la misión cumplida.

2 comentarios:

Me interesa lo que pensas, agradezco tus comentarios.