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miércoles, 9 de junio de 2010

Claves para ser comunicadores asertivos

Las palabras son herramientas y con ellas podemos edificar o destruir. Ellas son instrumentos simples y sencillos, lo que hace la diferencia es quién las usa y cómo las usa.

Ser asertivo al comunicar es un arte. Algunas personas parecen tener un talento natural, otras deben hacer un esfuerzo importante para desarrollar habilidades comunicacionales. Lo cierto es que todos debemos mejorar en forma continua esta habilidad pues de ella depende que seamos socialmente exitosos.

De seguido le detallo algunos consejos que pueden serle útiles para ser un mejor comunicador.

1. El mejor comunicador es el que más escucha
A pesar de la relevancia que tiene, el arte de escuchar es uno de los menos promovidos cuando de comunicación se trata. No obstante, el comunicador más eficaz no es el más elocuente, sino el que desarrolla la habilidad de crear empatía por medio de la escucha y a partir de la información recibida logra elaborar con propiedad su argumentación.
Escuchar tiene grandes beneficios, por ejemplo:
Mejora la autoestima del que habla: cuando escuchas atentamente a alguien esta persona interpreta que lo que dice es valorado como importante. Esto le dará una mayor disposición a escucharle usted cuando le corresponda el turno de hablar.
Le permite identificar los sentimientos e intereses del que habla: la Biblia nos lo aconseja señalando que de la abundancia del corazón habla la boca (Mateo 12:34). Escuchar le permite no solo oír palabras sino discernir cómo se siente la persona, qué valores posee, por qué tipo de paradigmas y valores está influenciada. Contar con toda esta información le facilitará elaborar mensajes comprensibles y efectivos al comunicarse con esa persona.
Reduce los conflictos: escuchar evita malas interpretaciones o interpretaciones subjetivas que parten de prejuicios. Muchas veces iniciamos un diálogo con la certeza de que sabemos lo que la otra persona piensa, y no le damos oportunidad de expresarse. Nos podemos encontrar con una sorpresa al darnos cuenta de que los argumentos de nuestro interlocutor están lejos de ser lo que imaginábamos.

2. La sinceridad no es sinónimo de brutalidad

Uno de los principios claves de la comunicación asertiva es que no debo decir todo lo que pienso en nombre de la sinceridad. Muchas veces en nombre de una supuesta honestidad escondemos deseos destructivos y nos defendemos argumentando que somos “sinceros” por decir lo que pensamos, aunque en el camino dejemos muchos corazones rotos, y relaciones destruidas.

Las personas que se precian de sinceridad al hablar y se expresan sin pensar previamente qué decir y cómo decirlo usualmente lamentan sus palabras.

Cuando comunicamos debemos saber que es tan importante lo que se dice como la forma en que lo decimos.

Veamos un ejemplo incorrecto y otro correcto sobre cómo conducir una conversación en un problema de pareja:

Ejemplo no asertivo: Ya te lo dije, y no voy hablar, la próxima vas a encontrar las maletas afuera.

Ejemplo asertivo: “Porque sino logramos compartir y escucharnos el uno al otro, no contribuimos ha fortalecer esta relación. En ese caso es necesario que revisemos las prioridades para decidir que es lo realmente queremos.”


3. Todo tiene su tiempo: No debe decir lo que piensa, justo cuando lo piensa. Hay sabiduría en callar cuando se percibe que no se cuenta con el clima apropiado para una conversación constructiva. Nada es tan imperativo, para no poder dedicar un minuto para meditar si es el momento y el lugar adecuado para expresarlo. Debemos valorar no solo el clima sino también las personas presentes antes de emitir pensamientos u opiniones.